miércoles, 3 de julio de 2013
Aïvanhov habla de la educación espiritual
"Hay que estudiar con atención y con mucho amor todas las
manifestaciones del niño pequeño, incluso en aquél que
aparentemente es el menos despierto, porque su espíritu, que no
está totalmente encarnado en él, vive en parte fuera de su
... cuerpo, y ve y siente lo que los adultos ya no ven ni sienten.
Cuando los padres, los psicólogos, los pedagogos posean ciertos
conocimientos iniciáticos, serán capaces de estudiar realmente
la vida de los niños. Leerán en el libro de su alma todo lo
que, hasta una cierta edad, viene a reflejarse. Descubrirán lo
que los niños saben en su inconsciente hasta una profundidad
insospechada. Tal vez algunas madres se
sentirán confusas al
comprobar que con su bebé, se les revela toda la vida del
universo; y en este sentido, se puede decir que son las alumnas
de sus hijos. El resto, que ejercen solamente como institutrices,
no aprenderán casi nada. Una madre llena de amor, de atención y
de sabiduría, recibe toda una iniciación en el transcurso de
los primeros años de vida de su hijo. " (Omraam Mikhaël Aïvanhov)
martes, 2 de julio de 2013
Clase abierta gratis de Yoga Lúdico para niños
YOGA, LÚDICO Y EXPRESIÓN – CLASE ABIERTA
GRATIS
LUNES 8 DE JULIO 18 HS NEPTUNIA SUR
|
Si tenés entre 6 y 12 años te invitamos a participar de
una clase abierta gratuita de yoga, juegos y técnicas expresivas diversas.
¿Que haremos?: - Explorar nuestro cuerpo y jugar mediante el movimiento - Descubrir los poderes mágicos de nuestra mente y los sonidos del silencio - Aprender a expresarnos ante la vida de un modo artístico, sacando la belleza que tenemos para compartir - Descubrir formas de mirar, escuchar y sentir que nunca antes habíamos experimentado - Relacionarnos amorosamente con nuev@s amig@s y con el planeta, reciclando y reflexionando Si te gusta la clase y sentís ganas de sumarte al grupo recuerda que la propuesta luego continuará durante el año los días lunes y miércoles de 18 a 19:30. Lugar: Costa Azul, manz i solar 3 esq Arazati Neptunia sur
( A dos cuadras de la Ancap de Pinamar y a una cuadra y
media de la Interbalnearia al sur)
Informes: 097 999 513 faeruz@hotmail.com |
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jueves, 30 de mayo de 2013
El descubridor del déficit de atención confesó antes de morir que es un trastorno ficticio
Siete meses antes de morir, el famoso psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, que descubrió el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), afirmó que se trata de "un ejemplo de enfermedad ficticia".
Esta afirmación, hecha por el destacado médico, fue publicada por el semanario alemán 'Der Spiegel'.
Los primeros intentos de explicar la existencia de este trastorno fueron llevados a cabo en los años 30. En aquel momento, los médicos que trataban a niños con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse les diagnosticaban el síndrome posencefálico, pese a que la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis.
Fue precisamente Leon Eisenberg quien en los años 60 volvió a hablar de dicho trastorno. En el año 1968 incluyó la enfermedad en el 'Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales'.
Uno de los principales logros de Eisenberg fue conseguir que la gente creyera que el TDAH tiene causas genéticas. El sentimiento de culpa de los padres desaparece de esa forma al pensar que el niño ha nacido así y el tratamiento con medicamentos es menos cuestionable. Sin embargo, pocos meses antes de su muerte, confesó que lo que debería hacer un psiquiatra infantil es tratar de establecer las razones psicosociales que pueden provocar determinadas conductas, un proceso que lleva tiempo por lo que "prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido".
Después de estas revelaciones se puede mencionar otro estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove. Según esta profesional, de los 170 miembros del grupo que trabaja con el 'Manual de los trastornos mentales', el 56% tenía una o más relaciones financieras con empresas de la industria farmacéutica.
Los primeros intentos de explicar la existencia de este trastorno fueron llevados a cabo en los años 30. En aquel momento, los médicos que trataban a niños con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse les diagnosticaban el síndrome posencefálico, pese a que la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis.
Fue precisamente Leon Eisenberg quien en los años 60 volvió a hablar de dicho trastorno. En el año 1968 incluyó la enfermedad en el 'Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales'.
harvard.edu
Uno de los principales logros de Eisenberg fue conseguir que la gente creyera que el TDAH tiene causas genéticas. El sentimiento de culpa de los padres desaparece de esa forma al pensar que el niño ha nacido así y el tratamiento con medicamentos es menos cuestionable. Sin embargo, pocos meses antes de su muerte, confesó que lo que debería hacer un psiquiatra infantil es tratar de establecer las razones psicosociales que pueden provocar determinadas conductas, un proceso que lleva tiempo por lo que "prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido".
Después de estas revelaciones se puede mencionar otro estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove. Según esta profesional, de los 170 miembros del grupo que trabaja con el 'Manual de los trastornos mentales', el 56% tenía una o más relaciones financieras con empresas de la industria farmacéutica.
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/95483-psiquiatra-descubrio-tdah-enfermedad-ficticia
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martes, 14 de mayo de 2013
El autismo y la dieta, seria decisivo un cambio?
Preciosa y conmovedora historia de unos padres que se enfrentan al autismo de su hijo con una actitud investigativa e inconformista hasta dar con las razones causantes de la patología. Es una de esas historias donde la determinación y el amor filial van perfilando las acciones hasta llegar a la meta que de alguna forma siempre estuvo en sus mentes: revertir al autismo de su hijo de 15 meses.
“Cuando el psicólogo que estaba examinando a nuestro hijo de 18 meses nos dijo que ella creía que Miles tenía Autismo, mi corazón comenzó a latir fuerte. No sabía lo que quería decir esa palabra exactamente, pero sabía que era malo. ¿No era el autismo acaso un tipo de enfermedad mental – quizás esquizofrenia juvenil? Lo que es peor, yo vagamente recordé haber oído decir que este trastorno era causado por traumas emocionales en la infancia. En un instante, todas las ilusiones de seguridad en mi mundo parecían desvanecerse.
Nuestro pediatra nos había referido al psicólogo en Agosto de 1995 porque Miles no parecía comprender nada de lo que le decíamos. El se había desarrollado de manera perfectamente normal hasta que cumplió los 15 meses, pero después dejó de decir las palabras que había aprendido – vaca, gato, bailar – y comenzó a desaparecer dentro de sí mismo. Supusimos que sus crónicas infecciones de oído eran las responsables de su silencio, pero después de tres meses, él de verdad se había retirado a su propio mundo.
Repentinamente, nuestro niño pequeño y alegre casi no podía reconocernos ni a su hermanita de 3 años. Miles, no establecía contacto visual y ni siquiera intentaba tampoco comunicarse señalando con su dedo o haciendo gestos. S conducta se tornó cada vez más extraña: El arrastraba su cabeza por el piso, caminaba de puntillas (muy común en niños autistas), hacía sonidos extraños como unos gargarismos, y se pasaba largos períodos repitiendo una misma acción, tales como abrir y cerrar puertas o llenando y vaciando una taza de arena en el cajón de arena. A veces gritaba sin consuelo, se negaba a que le cargaran o le abrazaran, y desarrolló una diarrea crónica.
Luego aprendí que el autismo – o trastorno del espectro autista, como lo llaman los doctores ahora – no es una enfermedad mental. Es una discapacidad del desarrollo que se piensa que es causada por una anomalía en el cerebro. El National Institutes of Health estima que por lo menos 1 de cada 500 niños está afectado. Pero según algunos estudios recientes, la incidencia está aumentando rápidamente. En Florida, por ejemplo, el número de niños autistas ha aumentado casi en un 600 por ciento en los últimos diez años. Sin embargo, aunque es más común que el Síndrome de Down, el autismo continúa siendo uno de los trastornos del desarrollo menos entendidos.
Nos dijeron que cuando creciera, Miles definitivamente estaría severamente discapacitado. Que el no iba a poder hacer amigos, llevar una conversación con sentido, aprender en un salón regular de clases sin ayuda especial, o vivir independientemente. Sólo podíamos esperar que con la terapia conductual, nosotros podríamos quizás enseñarle algunas destrezas sociales que el nunca captaría por sí mismo.
Yo siempre había pensado que lo peor cosa que pudiera pasarle a alguien es perder a un hijo. En ese momento, eso me estaba pasando a mí, pero de una manera perversa e inexplicable. En lugar de condolencias, yo recibo miradas de incomodidad, consuelos inapropiados, y la sensación de que algunos de mis amigos ya no me querían devolver las llamadas.
Después del diagnóstico inicial de Miles, pase horas y horas en la biblioteca, investigando la razón por la que mi hijo había cambiado tan dramáticamente. Fue entonces cuando me topé con un libro que mencionaba que un niño autista cuya madre creía que sus síntomas fueron ocasionados por una “alergia cerebral” a la leche. Yo nunca había oído de eso, pero ese pensamiento estuvo rondando mi mente porque Miles bebía una cantidad inusual de leche – por lo menos medio galón al día.
Yo también recordé que pocos meses antes, mi madre había leído que muchos niños con infecciones de oído crónicas eran alérgicos a la leche y el trigo. Ella me decía, “Tu deberías eliminarle esos alimentos a Miles y ver si sus oídos se aclaran.” Yo le insistí, “Leche, pasta, queso, y cereal Cheerios son las únicas cosas que él come, si se las elimino, se morirá de hambre.”
Luego me di cuenta que las infecciones de oído de Miles habían comenzado cuando tenía 11 meses de edad, justo después de haber cambiado de la fórmula de soya a la leche de vaca. El había estado tomando la fórmula de soya porque mi familia tenía predisposición a las alergias, y yo leí que la soya podía ser mejor para él. Yo lo había amamantado hasta los 3 meses, pero el no toleraba muy bien la leche materna – tal vez porque yo estaba tomando mucha leche. No había nada que perder, así que decidí eliminar todos los productos lácteos de su dieta.
Lo que pasó después era poco menos que un milagro. Miles dejó de gritar, y ya no pasaba tanto tiempo realizando acciones repetitivas, y hacia el final de la primera semana, él halaba de mi mano cuando quería bajar las escaleras. Por primera vez en meses, él permitió que su hermanita le tomara de las manos para cantarle una canción.
Dos semanas después, un mes después de haber visto al psicólogo, mi esposo y yo mantuvimos nuestra cita con una pediatra del desarrollo muy conocida para que confirmara el diagnóstico de autismo. La Dra. Susan Hyman le hizo una variedad de pruebas a Miles y nos hizo muchas preguntas. Nosotros describimos los cambios en su comportamiento desde que dejó de consumir productos lácteos. Finalmente, la Dra. Hyman nos miró con tristeza y nos dijo, “Lo siento. Su hijo es autista. Admito que el asunto de la alergia a la leche es interesante, pero no pienso que pudiera ser la responsable del autismo de Miles o de su mejoría reciente.”
Miles, sorprendió a todos
Estábamos terriblemente descorazonados, pero a medida que pasaban los días, Miles continuaba mejorando. Una semana después, cuando lo halé para que se sentara en mis piernas, hicimos contacto visual y él se sonrió. Comencé a llorar – al fin parecía saber quien era yo. El había ignorado totalmente a su hermanita, pero ahora él la veía jugar y hasta se enojaba cuando ella le quitaba cosas. Miles dormía mejor, pero su diarrea persistía. Aunque aún no había cumplido los dos años, lo llevábamos a una guardería especial tres mañanas a la semana e inició un programa conductual y de lenguaje intensivo e individualizado que la Dra. Hyman había aprobado.
Por naturaleza, yo soy una escéptica natural, y mi esposo es un investigador científico, de modo que decidimos probar la hipótesis de que la leche afectaba el comportamiento de Miles. Una mañana le dimos un par de vasos, y hacia el final del día, estaba ya caminando de puntillas, arrastrando su frente por el piso, haciendo sonidos extraños, y exhibiendo las otras conductas bizarras que casi habíamos olvidado. Pocas semanas después, las conductas regresaron por breve tiempo, y descubrimos que Miles había comido un poco de queso en la guardería. Nos convencimos completamente que los productos lácteos estaban relacionados de alguna manera con su autismo.
Yo quería que la Dra. Hyman viera como le estaba yendo a Miles, y así pues le envié un video de él jugando con su padre y su hermana. Ella nos llamó enseguida para decirnos que estaba completamente sorprendida porque veía que Miles había mejorado notablemente. Nos dijo, “Karyn, si no lo hubiera diagnosticado yo misma, no creería que es el mismo niño.”
Yo tenía que descubrir si los otros niños habían tenido experiencias similares, y para ello me compré un módem para mi computadora – lo cual no era algo estándar en 1995 – y descubrí a un grupo de apoyo para autismo en la Internet. Un poco abochornada pregunté: “¿Puede ser que el autismo de mi hijo esté relacionado con la leche?”
La respuesta fue abrumadora, ¿Dónde había estado yo?, ¿Acaso no había oído hablar del Dr. Karl Reichelt en Noruega?, ¿No sabía yo nada de Paul Shattock en Inglaterra? Estos investigadores tenían evidencia preliminar para validar lo que los padres habían estado reportando durante casi 20 años: que los productos lácteos exacerbaban los síntomas del autismo.
Mi esposo, quien tiene un Ph.D. en Química, sacó copias de los artículos de los boletines que los padres habían mencionado por la Internet y los estudió detalladamente. Según me lo explicó, existía la teoría de que un sub-tipo de niños con autismo, descomponen la proteína de la leche (caseína) en péptidos que afectan al cerebro del mismo modo que las drogas alucinógenas. Un grupo de científicos – algunos de los cuales eran padres de niños con autismo – habían descubierto compuestos que contenían opiáceos – una clase de sustancias que incluyen al opio y a la heroína – en la orina de niños autistas. Los investigadores teorizaron que a estos niños, o les hacía falta una enzima que normalmente descompone a los péptidos a una forma digerible, o los péptidos, de alguna manera, se estaban infiltrando hacia el torrente sanguíneo antes de que pudieran ser digeridos.
En un ataque de emoción, me di cuenta que esto tenía mucho sentido, ya que explicaba porque Miles se desarrolló normalmente durante su primer año, cuando sólo tomaba la fórmula de soya. También podía explicar porque él ansiaba beber leche después. Los opiáceos son altamente adictivos, y aún más, la extraña conducta de los niños con autismo ha sido comparada muchas veces con la de alguien alucinando con LSD.
Mi esposo también me dijo que el otro tipo de proteína que se descomponía de manera tóxica era el gluten – que se encuentra en el trigo, la avena, y el centeno, y que comúnmente es añadida a miles de alimentos empacados. La teoría tal vez hubiera sonado como traída por los cabellos para mi esposo científico si él no hubiese visto los cambios dramáticos en el propio Miles, y recordó como Miles había auto-limitado su dieta a alimentos que contenían trigo y lácteos. En lo que a mí concernía, no había duda que el gluten también tenía que desaparecer de su dieta. Aunque estuviera ocupada, tenía que aprender a cocinar comidas sin gluten. Las personas que padecen la enfermedad celíaca también son intolerantes al gluten, así que pasé horas metida en la Internet recabando información.
Después de 48 horas de estar sin gluten ni caseína, a los 22 meses, Miles hizo por primera vez heces sólidas, y su equilibrio y coordinación mejoraron notablemente. Uno o dos meses más tarde, comenzó a hablar – decía por ejemplo – “zawaff” cuando quería decir jirafa, y “ayashoo” cuando quería decir elefante. Todavía no me llamaba “Mami”, pero tenía un nombre especial para mí cuando yo lo buscaba en la guardería.
Sin embargo, los doctores de la localidad que veían a Miles – su pediatra, genetista y gastroenterólogo – todavía se mofaban de la conexión entre el autismo y la dieta. Aunque la intervención dietética era un enfoque seguro y no invasivo para tratar el autismo, hasta que grandes estudios controlados pudieran probar que funcionaba, la mayoría de las personas en la comunidad médica no querían saber nada sobre ella.
Así pues, mi esposo y yo decidimos convertirnos en unos expertos. Comenzamos a asistir a las conferencias sobre autismo y a llamar y a enviar correos electrónicos a los investigadores europeos. Asimismo, organicé un grupo de apoyo para otros padres de niños autistas dentro de mi comunidad. Aunque algunos padres no estaban interesados en explorar la intervención dietética al principio, a menudo cambiaban de idea después de conocer a Miles. No todos los niños con autismo respondieron a la dieta, pero eventualmente había unas 50 familias de la localidad cuyos niños estaban en la dieta sin gluten ni caseína y habían obtenido resultados emocionantes. Y a juzgar por el número de personas en las listas de apoyo por la Internet, había miles de niños en todo el mundo que estaban respondiendo bien a la dieta.
Afortunadamente, encontramos a un nuevo pediatra local que nos daba mucho apoyo, y a Miles le estaba yendo tan bien que yo casi saltaba de la cama todas las mañanas para ver los cambios en él. Un día, cuando Miles tenía 2 años y medio, él tomó un dinosaurio de juguete para enseñármelo, y me dijo, “Wook, Mommy issa Tywannosaurus Wex!” (Mira mamá, es un Tiranosaurus Rex). Asombrada, aguanté mis manos temblorosas y le dije, “Me llamaste Mami”, luego él se sonrió y me dio un abrazo que duró largo tiempo.
Cuando Miles cumplió tres años, todos sus doctores estuvieron de acuerdo en que su autismo se había curado completamente. En los tests que le hicieron tuvo un rendimiento de 8 meses por encima de su nivel de edad en las áreas: social, lenguaje, auto-ayuda, y destrezas motoras, e ingresó a un preescolar regular sin ningún apoyo de educación especial. Su maestra me dijo que él era uno de los niños más agradables, habladores y participativos en la clase.
Actualmente, a los 6 años de edad, Miles está entre los niños más populares en su clase de primer grado. Está leyendo a nivel de cuarto grado, tiene buenos amigos, y recientemente actuó en un papel dentro de la obra musical que montaron en su salón, y demostró gran talento. Está profundamente apegado a su hermanita mayor, y pasan horas involucrados en el tipo de juego imaginativo jamás visto en niños con autismo.
Mis peores miedos nunca se hicieron realidad. Somos terriblemente afortunados.
Pero me imaginé a todos los otros padres que pueden no ser lo suficientemente afortunados al no conocer esta dieta. Por eso, en 1997 comencé con un boletín noticioso y una organización de apoyo internacional llamada Autism Network for Dietary Intervention (ANDI), junto con otra mamá, Lisa Lewis, autora del libro Special Diets for Special Kids – Dietas Especiales para Niños Especiales (Future Horizons, 1998). Hemos recibido cientos de cartas de padres de todas partes del mundo cuyos niños han usado la dieta con éxito. Tristemente, la mayoría de los médicos continúan escépticos, aunque es mejor contar con la orientación de un profesional al poner en práctica la dieta.
Yo he seguido estudiando las investigaciones que han ido emergiendo, y cada vez se vuelve más claro para mí que el autismo es un desorden relacionado con el sistema inmunológico. La mayoría de los niños autistas que conozco han tenido varias alergias alimentarias además de su alergia a la leche y al trigo, y casi todos los padres de nuestro grupo tiene o ha tenido por lo menos un problema relacionado con el sistema inmunológico: enfermedad tiroidea, enfermedad de Crohn, enfermedad celíaca, artritis reumatoide, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, o alergias. Los niños autistas probablemente tienen una predisposición genética a anormalidades del sistema inmunológico, pero ¿qué es lo que, en sí, hace que la enfermedad se dispare?
Muchos padres juran que las conductas autistas de sus hijos comenzaron a los 15 meses, poco después de haber recibido la vacuna para el sarampión, paperas, y rubéola (en Inglés MMR). Cuando examiné evidencias tales como fotos y videos para ver exactamente cuando Miles comenzó a perder su lenguaje y sus destrezas sociales, tuve que admitir que había coincidido con su vacuna MMR – después de la cual tuvimos que llevarlo a la sala de emergencias con fiebre de 40º F y convulsiones febriles.
Recientemente, un investigador Británico, el Dr. Andrew Wakefield, M.D., publicó un pequeño estudio que vincula la porción de la vacuna correspondiente al sarampión con daños al intestino delgado – lo cual puede ayudar a explicar el mecanismo por el cual los péptidos alucinógenos se cuelan hacia el torrente sanguíneo. Si se descubre que la vacuna MMR juega sin duda un papel importante en la aparición del autismo, podemos averiguar si algunos niños están en mayor riesgo que otros y por tanto no deban recibir la vacuna o tal vez tengan que ser vacunados a una edad posterior.
Hay otra investigación en desarrollo que nos está dando esperanzas: Investigadores de la División de Diagnósticos Orto Clínicos de la compañía Johnson & Johnson – mi esposo entre ellos – están estudiando ahora la presencia anormal de péptidos en la orina de los niños autistas. Mi esperanza es que eventualmente se desarrolle una prueba diagnóstica rutinaria para identificar el autismo en niños muy pequeños y que cuando algunos tipos de autismo sean reconocidos como un trastorno metabólico, la dieta sin gluten ni caseína haya pasado del reino de la medicina alternativa a la medicina regular.
La palabra autismo, que una vez significó tan poco para mí, ha cambiado profundamente mi vida. Llegó a mi casa como un huésped monstruoso que jamás había sido invitado, pero que eventualmente trajo sus propios regalos. Me he sentido doblemente bendecida – una por la asombrosa buena fortuna de recuperar a mi hijo y también por haber podido ayudar a otros niños autistas que han sido desahuciados por sus doctores y llorados por sus padres”.
FUENTE: http://madresguerreras.scoom.com/caso-de-curacion-de-autismo-por-karyn-seroussi/
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domingo, 28 de abril de 2013
Qué es la crianza con apego?
La crianza con apego (attachment parenting) es una frase acuñada por el pediatra norteamericano William Sears. Se trata de una filosofía de crianza basada en los principios de la teoría del apego.
De acuerdo a la teoría del apego, los bebés establecen un fuerte vínculo emocional con sus padres, un vínculo precursor de la seguridad y de la empatía en las relaciones personales en la edad adulta. Un inadecuado establecimiento de un vínculo seguro en la infancia puede conllevar a dificultades psicológicas.
La crianza con apego, propuesta originalmente por John Bowlby, afirma que el niño tiene una tendencia a buscar la cercanía a otra persona y se siente seguro cuando esa persona está presente y es sensible a cubrir sus necesidades tanto físicas como emocionales. Bowlby había propuesto en 1951 la hipótesis de que la privación materna no sólo causaba depresión en la niñez, sino también hostilidad e incapacidad para establecer relaciones saludables en la vida adulta. Dentro de esta teoría los niños biológicamente están “diseñados” a estar apegados a sus padres, no sólo para satisfacer sus necesidades sino porque son seres profundamente sociales.
Para la crianza con apego, existen ocho principios fundamentales que promueven la vinculación segura entre los padres y el niño. Aunque ninguno de estos principios se derivan directamente de la investigación inicial, se presentan como prácticas de crianza que dan lugar a una vínculo seguro. Unos padres sensibles, coherentes en sus respuestas y disponibles emocionalmente garantizan un sano establecimiento de la vinculación emocional.
Estos padres tratan de comprender las necesidades psicológicas de sus hijos, con la finalidad de no hacerse expectativas poco realistas de la conducta infantil. La disciplina para esta filosofía toma en cuenta la edad del niño para evitar la frustración que se produce cuando se esperan cosas más allá de la capacidad del pequeño. Disciplina significa orientar a los niños, mostrarles las consecuencias naturales de sus actos, la escucha, la modelización y descarta los medios punitivos como el cachete o el tiempo fuera.
El Dr. Sears sostiene que un bebé es mentalmente incapaz de manipular para conseguir la atención de sus padres.
La crianza con apego no significa que un niño no pueda por sí solo satisfacer sus necesidades, estará capacitado para ello en la medida que sus padres sean sensibles cuando estas surgen. Estas necesidades hay que entenderlas en el tiempo, como surgen, como cambian, cuales son sus circunstancias. Los padres deben ser flexibles e idear formas de responder a ellas adecuadamente siempre bajo un clima amoroso y conciliador. Por ejemplo, el bebé que pide estar en brazos, simplemente lo necesita y no lo pide porque“es un mañoso”, si esta necesidad está satisfecha, el bebé más adelante se sentirá seguro al comenzar la etapa del gateo, no pedirá tanto estar en brazos, pero surgirán otras necesidades acordes con su etapa evolutiva.
Los niños a los cuales se les cría con desapego buscarán a lo largo de su vida otras formas de cubrir las necesidades dando lugar lamentablemente a trastornos mentales y sociales.
De acuerdo a la teoría del apego, los bebés establecen un fuerte vínculo emocional con sus padres, un vínculo precursor de la seguridad y de la empatía en las relaciones personales en la edad adulta. Un inadecuado establecimiento de un vínculo seguro en la infancia puede conllevar a dificultades psicológicas.
La crianza con apego, propuesta originalmente por John Bowlby, afirma que el niño tiene una tendencia a buscar la cercanía a otra persona y se siente seguro cuando esa persona está presente y es sensible a cubrir sus necesidades tanto físicas como emocionales. Bowlby había propuesto en 1951 la hipótesis de que la privación materna no sólo causaba depresión en la niñez, sino también hostilidad e incapacidad para establecer relaciones saludables en la vida adulta. Dentro de esta teoría los niños biológicamente están “diseñados” a estar apegados a sus padres, no sólo para satisfacer sus necesidades sino porque son seres profundamente sociales.
Para la crianza con apego, existen ocho principios fundamentales que promueven la vinculación segura entre los padres y el niño. Aunque ninguno de estos principios se derivan directamente de la investigación inicial, se presentan como prácticas de crianza que dan lugar a una vínculo seguro. Unos padres sensibles, coherentes en sus respuestas y disponibles emocionalmente garantizan un sano establecimiento de la vinculación emocional.
Estos padres tratan de comprender las necesidades psicológicas de sus hijos, con la finalidad de no hacerse expectativas poco realistas de la conducta infantil. La disciplina para esta filosofía toma en cuenta la edad del niño para evitar la frustración que se produce cuando se esperan cosas más allá de la capacidad del pequeño. Disciplina significa orientar a los niños, mostrarles las consecuencias naturales de sus actos, la escucha, la modelización y descarta los medios punitivos como el cachete o el tiempo fuera.
El Dr. Sears sostiene que un bebé es mentalmente incapaz de manipular para conseguir la atención de sus padres.
La crianza con apego no significa que un niño no pueda por sí solo satisfacer sus necesidades, estará capacitado para ello en la medida que sus padres sean sensibles cuando estas surgen. Estas necesidades hay que entenderlas en el tiempo, como surgen, como cambian, cuales son sus circunstancias. Los padres deben ser flexibles e idear formas de responder a ellas adecuadamente siempre bajo un clima amoroso y conciliador. Por ejemplo, el bebé que pide estar en brazos, simplemente lo necesita y no lo pide porque“es un mañoso”, si esta necesidad está satisfecha, el bebé más adelante se sentirá seguro al comenzar la etapa del gateo, no pedirá tanto estar en brazos, pero surgirán otras necesidades acordes con su etapa evolutiva.
Los niños a los cuales se les cría con desapego buscarán a lo largo de su vida otras formas de cubrir las necesidades dando lugar lamentablemente a trastornos mentales y sociales.
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Yoga y Tai chi en las escuelas
Colegios aplicarán técnicas orientales de relajación para reducir agresividad en las aulas
La estrategia ha sido implementada con éxito en establecimientos de Estados Unidos y Brasil
por M. Angeles Besoain
"Cierra los ojos, relaja los brazos. Inhala, exhala". Durante dos minutos, un grupo de escolares sólo escucha estas instrucciones, en completo silencio. Es el comienzo de la clase de la maestra budista Miao Mu. Ella ha recorrido el mundo enseñando una técnica que mezcla disciplinas como yoga, tai chi, relajación y meditación para bajar los niveles de agresividad de los niños en sus escuelas. Ahora, está por aplicar su método en las aulas chilenas.
Oriunda de China, puso en práctica este método, primero en una cárcel en Taiwan, en 1996, y luego en tres colegios de Estados Unidos y un orfanato de Brasil. En todos se encontró con situaciones de alta vulnerabilidad, pero los resultados fueron positivos: en las clases americanas, el 86% de los niños mejoró sus notas en matemáticas e inglés y el 92% bajó su agresividad y estrés. En 2000, lo aplicó en Sao Paulo con 450 alumnos de un orfanato, en clases de cinco minutos por 60 días: "El 97.5% de los niños disminuyó sus niveles de agresividad", señala.
A partir de 2011, implementará su estrategia, bautizada como "Equilibrio y Armonía", en 13 colegios de Peñaflor y Malloco, para 500 niños de prekinder a cuarto básico.
Miao Mu es presidenta del templo budista Fo Guang Shan de Talagante. Los ejercicios no sólo pretenden trabajar el cuerpo, sino agregar con la meditación algunas estrategias tendientes a mejorar la autoestima.
El plan contempla ejercicios de respiración, ejercicios musculares a través del yoga y tai chi. Se finaliza con una meditación a través de mantras, que consiste en la repetición de frases que invocan diferentes conceptos: alegría, fuerza o prosperidad.
"La diferencia entre este programa y las clases de yoga regulares es que en éste se integra cuerpo y mente: les ayudamos a los niños a conectarse con sus emociones", comenta la maestra Mu. En una primera etapa, de tres meses, serán talleres de 15 minutos en la sala de clases habitual. Para la segunda etapa, que durará seis meses, las clases serán de 30 minutos. "Los niños aguantan hasta media hora con este tipo de ejercicios", dice Dylcia Torres, coordinadora del proyecto. El curso también puede ser tomado por los profesores para que se conviertan en monitores una vez que el proyecto termine.
Efectos probados
En el colegio Kilpatrick de Las Condes saben del efecto que el yoga tiene en los niños. Cada vez que un profesor los nota inquietos, detiene la clase y les pide que hagan algunos ejercicios, durantre tres minutos. Tras esto, "los niños se calman y siguen la clase más atentos", señala Pamela Carrión, profesora de yoga del establecimiento.
Los niños no sólo aprenden sino que terminan enseñándoles a sus padres. Al menos es la experiencia de Cristián Gacitúa, monitor de alumnos de primero y segundo básico de The Grange. Dice que el yoga, que practican una vez a la semana, les hace "mejorar su concentración y están más calmados. Después de verlos, las mamás nos dicen 'cómo estuvo tanto tiempo tranquilo", cuenta. Recuerda que en una ocasión una apoderada se acercó para contarle que durante un viaje de avión, su hija pequeña le enseñó técnicas de respiración para sentirse menos nerviosa. "Los niños no sólo lo hacen por diversión, sino que internalizan que se trata de una técnica que les puede servir para toda la vida", señala.
Junji amplía sus talleres de Yoga para preescolares
Ejercicios de Yoga y tai chi se aplican desde el año pasado en seis jardines infantiles de la Junji en la Región de Valparaíso, dos veces a la semana. Gracias a la efectividad de los talleres, que han mejorado el ambiente de trabajo para los niños, durante el 2011 se ampliarán a 44 centros Junji, beneficiando a unos 5.600 alumnos. "Los niños han mejorado sus relaciones interpersonales, además de su confianza, ya que en las clases pueden participar los padres. Al verse apoyados por sus progenitores, les sube el autoestima", comenta Evelyn Mansilla, directora Regional de Gestión de la Junji de Valparaíso. Para el programa, se capacitó al 75% de las educadoras a través del diplomado Apego Seguro, dictado por la Universidad Católica. Este año se capacitará al 25% restante.
La estrategia ha sido implementada con éxito en establecimientos de Estados Unidos y Brasil
por M. Angeles Besoain
"Cierra los ojos, relaja los brazos. Inhala, exhala". Durante dos minutos, un grupo de escolares sólo escucha estas instrucciones, en completo silencio. Es el comienzo de la clase de la maestra budista Miao Mu. Ella ha recorrido el mundo enseñando una técnica que mezcla disciplinas como yoga, tai chi, relajación y meditación para bajar los niveles de agresividad de los niños en sus escuelas. Ahora, está por aplicar su método en las aulas chilenas.
Oriunda de China, puso en práctica este método, primero en una cárcel en Taiwan, en 1996, y luego en tres colegios de Estados Unidos y un orfanato de Brasil. En todos se encontró con situaciones de alta vulnerabilidad, pero los resultados fueron positivos: en las clases americanas, el 86% de los niños mejoró sus notas en matemáticas e inglés y el 92% bajó su agresividad y estrés. En 2000, lo aplicó en Sao Paulo con 450 alumnos de un orfanato, en clases de cinco minutos por 60 días: "El 97.5% de los niños disminuyó sus niveles de agresividad", señala.
A partir de 2011, implementará su estrategia, bautizada como "Equilibrio y Armonía", en 13 colegios de Peñaflor y Malloco, para 500 niños de prekinder a cuarto básico.
Miao Mu es presidenta del templo budista Fo Guang Shan de Talagante. Los ejercicios no sólo pretenden trabajar el cuerpo, sino agregar con la meditación algunas estrategias tendientes a mejorar la autoestima.
El plan contempla ejercicios de respiración, ejercicios musculares a través del yoga y tai chi. Se finaliza con una meditación a través de mantras, que consiste en la repetición de frases que invocan diferentes conceptos: alegría, fuerza o prosperidad.
"La diferencia entre este programa y las clases de yoga regulares es que en éste se integra cuerpo y mente: les ayudamos a los niños a conectarse con sus emociones", comenta la maestra Mu. En una primera etapa, de tres meses, serán talleres de 15 minutos en la sala de clases habitual. Para la segunda etapa, que durará seis meses, las clases serán de 30 minutos. "Los niños aguantan hasta media hora con este tipo de ejercicios", dice Dylcia Torres, coordinadora del proyecto. El curso también puede ser tomado por los profesores para que se conviertan en monitores una vez que el proyecto termine.
Efectos probados
En el colegio Kilpatrick de Las Condes saben del efecto que el yoga tiene en los niños. Cada vez que un profesor los nota inquietos, detiene la clase y les pide que hagan algunos ejercicios, durantre tres minutos. Tras esto, "los niños se calman y siguen la clase más atentos", señala Pamela Carrión, profesora de yoga del establecimiento.
Los niños no sólo aprenden sino que terminan enseñándoles a sus padres. Al menos es la experiencia de Cristián Gacitúa, monitor de alumnos de primero y segundo básico de The Grange. Dice que el yoga, que practican una vez a la semana, les hace "mejorar su concentración y están más calmados. Después de verlos, las mamás nos dicen 'cómo estuvo tanto tiempo tranquilo", cuenta. Recuerda que en una ocasión una apoderada se acercó para contarle que durante un viaje de avión, su hija pequeña le enseñó técnicas de respiración para sentirse menos nerviosa. "Los niños no sólo lo hacen por diversión, sino que internalizan que se trata de una técnica que les puede servir para toda la vida", señala.
Junji amplía sus talleres de Yoga para preescolares
Ejercicios de Yoga y tai chi se aplican desde el año pasado en seis jardines infantiles de la Junji en la Región de Valparaíso, dos veces a la semana. Gracias a la efectividad de los talleres, que han mejorado el ambiente de trabajo para los niños, durante el 2011 se ampliarán a 44 centros Junji, beneficiando a unos 5.600 alumnos. "Los niños han mejorado sus relaciones interpersonales, además de su confianza, ya que en las clases pueden participar los padres. Al verse apoyados por sus progenitores, les sube el autoestima", comenta Evelyn Mansilla, directora Regional de Gestión de la Junji de Valparaíso. Para el programa, se capacitó al 75% de las educadoras a través del diplomado Apego Seguro, dictado por la Universidad Católica. Este año se capacitará al 25% restante.
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Tartamudez en la infancia: el yoga como herramienta eficaz
Si bien no se sabe con certeza se cree que hay una predisposición genética a la tartamudez, es por eso que a la hora de valorar al niño, siempre se debe preguntar a los padres si hay alguien más en la familia que tartamudee o haya tartamudeado.
El problema de la tartamudez parte de una debilidad inicial del sistema lingüístico de origen genético (dificultades de coordinación, dificultades fonorespiratorias...) añadidas a un factor desencadenante, como mucha presión ambiental o variables del propio niño.
En los niños la tartamudez pasa por tres fases, la etapa primaria, en la que el niño todavía no es consciente de su problema, la etapa transitoria, en la que empieza a serlo y la última en la que predomina el propio miedo a tartamudear.
Niños tartamudos
En los primeros años de vida, en torno a los tres o cuatro años, puedeaparecer una tartamudez evolutiva, en la que niño tiende a repetir palabras enteras. Se puede considerar algo evolutivo y no siempre es necesario realizar un tratamiento. En a mayoría de estos casos la tartamudez desaparece antes de los 16 años.Una vez superada la edad de preescolarla tartamudez se presenta entre un 0,7% a 1% de la población general, siendo más frecuente en niños que en niñas. Cuando el niño es mayor de 5 años y siguen o se han acentuado los rasgos de tartamudez, entonces sí que conviene valorar con especialistas.
Cómo se confirma que el niño padece tartamudez
Cuando el niño tiene disfemia (asi se llama a la tartamudez) pueden aparecer las siguientes conductas:- Alta frecuencia de repeticiones de palabras o parte de las palabras - Se prolonga la articulación de las vocales - Tensiones musculares ligadas al habla - Alteración del ratio del habla y del turno de palabra - El niño se puede bloquear al iniciar una palabra (tartamudez clónica), repetir sílabas o palabras enteras (tartamudez tónica), o incluso puede hacer una mezcla de ambas (tartamudez mixta). - La alteración de la fluidez interfiere en el rendimiento académico, o en lacomunicaciónsocial. - No hay déficit sensorial o motor del habla que explique las dificultades previamente descritas.
Cuando el problema interfiere en la vida del niño (él empieza a ser consciente de su tartamudez, se le nota triste, le cuesta hablar con los amigos, o con nuevas personas, por miedo a “quedarse atascado”), sin lugar a dudas hay que intervenir. No obstante, si los padres o familiares son capaces de identificar el problema en esas etapas previas en las que el niño todavía no ha desarrollado el miedoa tartamudear, la intervención precoz será muy eficaz.
Tratamiento para niños tartamudos
El tratamiento de la tardamudez infantil se centra en dos aspectos:- Procurar la disminución de las disfluencias durante el habla: entrenar técnicas como la respiración diafragmática, el control de la articulación, y el alargar las vocales a la hora de pronunciar, le ayudarán a controlar el habla. Para todo esto es muy bueno el yoga ya que además de enseñar técnicas respiratorias adecuadas, favorece la vocalización correcta mediante los ejercicios de yogabucal y facial, sumado a la mantralización (canto de mantras que son sonidos que se repiten con una determinada vibración)
- Controlar la aparición de conductas de ansiedad. Si el niño tiene mucho miedo a tartamudear, habrá que trabajar con él el control de ese miedo, además de entrenar las técnicas anteriormente descritas. Otra técnica tomada del yoga y que se aplica a estos casos es la relajación consciente y progresiva, sumada a los juegos de conciencia corporal y emocional que propone esta disciplina cuando es trabajada correctamente con los niños
Los padres pueden hacer este tipo de actividades con el niño como por ej, ejercicios de contar cuentosrápidos y lentos, para que le niño aprenda las diferencias entre hablar rápido y lento. Una vez que el niño ya se sabe el cuento, se pueden hacer ejercicios para introducir el turno de palabras, la mamá empieza una frase y se para y le pide al niño que él la termine.
Cómo pueden los padres ayudar a los niños tartamudos
- Lo primero que tienen que hacer los padres es no valorar negativamente la forma de hablar del niño.
- Escuchar siempre al niño y no interrumpirle.
- No hablar por él, el niño se tiene que “enfrentar al problema” y tiene que aprender a desenvolverse; sobreprotegiéndole y hablando por él, agravaremos la situación.
- Devolver al niño siempre un feedback de habla lento o hablándole despacio, con calma.
- Masajes antes de ir a dormir (aprender alguna técnica como puede ser Shantala o Shiatsu segun la edad del niño)
- Cuando el niño despierta por la mañana hacerle respirar y estirarse (el Saludo al Sol es muy bueno para esto) sumado a algunos ejercicios de descarga de tensiones como pueden ser (también sacados de la tradición yogui) el leñador y el fuelle.
- Es importante generalizar estas pautas en todos los momentos de relación con el niño
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